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Silvia Pinal al frente de batalla.

Silvia Pinal fue una de las actrices, productoras y creativas más importantes del arte y la cultura en México, su carrera no solo se limitó al cine, también se desenvolvió en teatro, radio y televisión. Pionera del teatro musical y del formato de serial en televisión, “La Pinal” como era conocida en el medio, siempre mostro una enorme inquietud y capacidad para explorar géneros y formatos que permitieran hacer evidente su versatilidad y con ello, mantener una permanencia en los medios y el público, por lo tanto, Silvia Pinal, es una artista transgeneracional.

Retrato de Silvia Pinal realizado por el fotógrafo Simón Flechine (SEMO) en los años cincuenta.
Retrato de Silvia Pinal realizado por el fotógrafo Simón Flechine (SEMO) en los años cincuenta.

La carrera de Silvia Pinal siempre se caracterizó por la trasformación: De pequeños papeles,  a dama joven en los años cuarenta donde alterno con los dos cómicos más importantes de la cinematografía nacional, Mario Moreno "Cantinflas" y Germán Valdés "Tin Tan", pasando a los protagónicos de los cincuenta, donde se van intercalando las mujeres fatales, heroínas trágicas y sobre todo, reinas de la comedia y el baile, para aterrizar en los sesenta con la posibilidad de alcanzar una de sus más anheladas colaboraciones, trabajar al lado del director Luis Buñuel, en tres ocasiones, no solo como actriz, también como coproductora. Al día de hoy Viridiana, El ángel exterminador y Simón del desierto, son consideradas obras representativas dentro de la filmografía de Buñuel.

Silvia Pinal en Bamba (Dir. Miguel Contreras Torres, 1949) marca el debut en el cine de la actriz. Fotografía: Archivo Histórico de la BUAP.
Silvia Pinal en Bamba (Dir. Miguel Contreras Torres, 1949) marca el debut en el cine de la actriz. Fotografía: Archivo Histórico de la BUAP.
Germán Valdés "Tin Tan" y Silvia Pinal en La marca del zorrillo (Dir. Gilberto Martínez Solares, 1950) ambos actores realizarían tres películas juntos a principios de la década de los cincuenta. Fotografía: Archivo Histórico de la BUAP.
Germán Valdés "Tin Tan" y Silvia Pinal en La marca del zorrillo (Dir. Gilberto Martínez Solares, 1950) ambos actores realizarían tres películas juntos a principios de la década de los cincuenta. Fotografía: Archivo Histórico de la BUAP.
Silvia Pinal y Arturo de Córdova en Un extraño en la escalera (Dir. Tulio Demicheli, 1955) película que en palabras de la actriz, le brindaría el estatus de estrella de cine y le proporcionaría su primera nominación al Premio Ariel en la categoría de Mejor Actriz.
Silvia Pinal y Arturo de Córdova en Un extraño en la escalera (Dir. Tulio Demicheli, 1955) película que en palabras de la actriz, le brindaría el estatus de estrella de cine y le proporcionaría su primera nominación al Premio Ariel en la categoría de Mejor Actriz.
Palma de Oro otorgada a la película Viridiana (Dir. Luis Buñuel, 1961), hasta la fecha, única cinta en habla hispana en obtener dicho galardón. Al fondo, fotografía de Silvia Pinal realizada por Eugenia Rendón de Olazábal para promocionar el estreno de la cinta en México. Fotografía correspondiente al homenaje "Poética de una vida: Silvia Pinal, visión, cine y creación" realizado en el Palacio de Bellas Artes, 29 de agosto, 2022.
Palma de Oro otorgada a la película Viridiana (Dir. Luis Buñuel, 1961), hasta la fecha, única cinta en habla hispana en obtener dicho galardón. Al fondo, fotografía de Silvia Pinal realizada por Eugenia Rendón de Olazábal para promocionar el estreno de la cinta en México. Fotografía correspondiente al homenaje "Poética de una vida: Silvia Pinal, visión, cine y creación" realizado en el Palacio de Bellas Artes, 29 de agosto, 2022.

Después de sus colaboraciones con Buñuel, la década de los sesenta se vislumbra como una posibilidad de consolidación a nivel internacional, lo cual ya había sucedido al realizar previamente películas en Chile, Italia y España, pero, contrario a todo pronóstico las propuestas (o al menos las esperadas) no llegaron. Es momento, una vez más, de reinventarse.

Cabo de hornos (Dir. Tito Davison, 1956) fue una coproducción entre Chile, España y México.
Cabo de hornos (Dir. Tito Davison, 1956) fue una coproducción entre Chile, España y México.
Maribel y la extraña familia (Dir. José María Forqué, 1960) forma parte de una serie de películas españolas que le proporcionaron popularidad a Silvia Pinal en España, factor que más adelante le permitió acceder a financiamiento para la filmación de Viridiana en dicho país.
Maribel y la extraña familia (Dir. José María Forqué, 1960) forma parte de una serie de películas españolas que le proporcionaron popularidad a Silvia Pinal en España, factor que más adelante le permitió acceder a financiamiento para la filmación de Viridiana en dicho país.

Los sesenta estarán marcados por la realización de comedias ligeras, caracterizadas por situaciones de enredos en donde la lucha entre hombres y mujeres queda remediada por el amor, todo en un ambiente contemporáneo, algunas de ellas a la distancia, bastante estimables, especialmente las realizadas bajo la dirección de René Cardona Jr. pero que podrían considerarse “alimenticias” termino que usaba Buñuel al referirse a películas que le redituaban únicamente el sustento y filmadas en poco tiempo, aunque, en el caso de ambos, podría suponerse la necesidad de seguir creando y permanecer en activo. Dentro de este grupo de películas destaca, un título que se desmarca tanto en temática como en temporalidad y es precisamente La Soldadera (Dir. José Bolaños, 1967).

Títulos de las colaboraciones entre Silvia Pinal y René Cardona Jr. que ejemplifican las temáticas abordadas en las películas.
Títulos de las colaboraciones entre Silvia Pinal y René Cardona Jr. que ejemplifican las temáticas abordadas en las películas.

La Soldadera se inserta dentro del cine revolucionario, que tuvo su origen en los años treinta con la trilogía del director Fernando de Fuentes y que se convertiría en un género recurrente en los años cuarenta y cincuenta, la mayoría, desprovistas de la crítica y crudeza de los trabajos de Fernando de Fuentes y como se ha mencionado, no era habitual que en los años sesenta se abordaran relatos revolucionarios y que además, toma, la historia del episodio que no llego a materializar Sergei Eisenstein para su epopeya que más adelante seria conocida como ¡Que viva México! y si a eso agregamos que la dirección corre a cargo de un nobel José Bolaños y cuya protagonista había moldeado su imagen dentro del cine a los márgenes de las historias de campo y conflictos armados, lo más cercano a ello es Una cita de amor (Dir. Emilio Fernández, 1956) tenemos una película heredera en términos narrativos y visuales a dos realizadores que mostraron el conflicto revolucionario como un proceso fragmentado, en busca de diversos intereses por parte de sus líderes y donde los campesinos eran los menos favorecidos.

Una cita de amor y La Soldadera, tienen como protagonistas a mujeres del campo que viven sujetas a los designios de los hombres que las rodean. Fotografías correspondientes al homenaje "Poética de una vida: Silvia Pinal, visión, cine y creación" realizado en el Palacio de Bellas Artes, 29 de agosto, 2022.
Una cita de amor y La Soldadera, tienen como protagonistas a mujeres del campo que viven sujetas a los designios de los hombres que las rodean. Fotografías correspondientes al homenaje "Poética de una vida: Silvia Pinal, visión, cine y creación" realizado en el Palacio de Bellas Artes, 29 de agosto, 2022.

La Soldadera es la historia de Lazara, una joven que acaba de casarse con Juan y con el que está a punto de iniciar una nueva etapa de su vida, la conformación de un hogar, que no logra concretarse, a causa de la llegada del ejército que toma a Juan para enrolarlo a sus filas y donde Lazara le acompañara. El inicio de la película define los espacios y medios por los cuales deberá de transitar la protagonista (las estaciones de trenes, el campo, los pueblos, ya sea arriba de un tren o a pie) y los conflictos a los que se enfrenta (la ignorancia de muchos de los que andaban en “la bola”, la perdida y el desarraigo). Lazara es la otra cara de la Revolución Mexicana, no el relato heroico y romántico que presentaron otras películas, sino el de sueños frustrados, supervivencia y anonimato.

La soldadera en el cine mexicano ha tenido diferentes rostros: Desde Isabela Corona como La Pintada en Los de abajo (Dir. Chano Urueta, 1940), Gloria Marín como Adela en Si Adelita se fuera con otro (Dir. Chano Urueta, 1948) y María Félix & Dolores del Río como Refugio e Isabel respectivamente en La Cucaracha (Dir. Ismael Rodríguez, 1959). Personajes construidos a partir del arte muralista y la música popular, dotándolas de valentía y entrega por su hombre. La soldadera de Silvia Pinal se desmarca de dicha construcción.
La soldadera en el cine mexicano ha tenido diferentes rostros: Desde Isabela Corona como La Pintada en Los de abajo (Dir. Chano Urueta, 1940), Gloria Marín como Adela en Si Adelita se fuera con otro (Dir. Chano Urueta, 1948) y María Félix & Dolores del Río como Refugio e Isabel respectivamente en La Cucaracha (Dir. Ismael Rodríguez, 1959). Personajes construidos a partir del arte muralista y la música popular, dotándolas de valentía y entrega por su hombre. La soldadera de Silvia Pinal se desmarca de dicha construcción.

Pese a la crudeza que puede existir en La Soldadera, cuenta con un retrato de empatía, que hoy podría considerarse de sororidad que permite a Lazara subsistir a lo largo de los enfrentamientos que se van dando a lo largo de la historia, como Lazara aprendiendo a tomar un rifle y disparar bajo la instrucción de una soldadera veterana de nombre Ángela, interpretada por la cantante Chávela Vargas. Los momentos que comparten las soldaderas, desde echar tortillas, saquear los pueblos, pelear entre ellas, se muestran de manera casi documental, recordando por momentos a Los Olvidados de Luis Buñuel y su inspiración en el neorrealismo italiano, lo que acerca a La Soldadera a un cine de autor (José Bolaños realizaría después dos películas más, Arde baby arde y la segunda versión de Pedro Paramo) y que probablemente influyera en un recorrido menor en salas comerciales y una popularidad reducida al día de hoy.

Lazara vive una trasformación a lo largo de la película: Pasa de ser una joven esposa de pueblo, a viuda, soldadera y finalmente madre soltera, sin perder su nobleza.
Lazara vive una trasformación a lo largo de la película: Pasa de ser una joven esposa de pueblo, a viuda, soldadera y finalmente madre soltera, sin perder su nobleza.

Otro de los aspectos a destacar dentro de la película, es la construcción del personaje de Lazara, que hasta cierto punto, guarda similitudes con el de Viridiana: Ambas se encuentran ajenas al mundo, mismo que se ve transformado por la muerte de una figura masculina cercana, el tío en Viridiana, el esposo en Lazara y que se reconfigura con la llegada de otro hombre, el primo y el revolucionario respectivamente y donde la insatisfacción de no alcanzar el sueño anhelado (la santidad para Viridiana, el hogar para Lazara) es la constante, al final, ambos personajes terminan por aceptar la realidad en la que viven, pero de maneras distintas, mientras que Viridiana asume otro rol (novicia/mujer) manteniendo su pasividad, Lazara presenta un atisbo de valentía y hasta de esperanza, que adquiere al quedarse por primera vez sola, después de la muerte del Señor Nicolás, el líder revolucionario que la había tomado como mujer.

Lazara cuenta con características que la diferencian del resto de soldaderas del cine mexicano, desde pertenecer a un sector relativamente acomodado del pueblo donde habita (su padre es el responsable de la estación de trenes), pasando por su apariencia física una “güera de rancho”, hasta su sensibilidad que le permite evadir temporalmente el conflicto armado.
Lazara cuenta con características que la diferencian del resto de soldaderas del cine mexicano, desde pertenecer a un sector relativamente acomodado del pueblo donde habita (su padre es el responsable de la estación de trenes), pasando por su apariencia física una “güera de rancho”, hasta su sensibilidad que le permite evadir temporalmente el conflicto armado.

Con La Soldadera, Silvia Pinal demostró nuevamente su capacidad de construir personajes opuestos a su personalidad y a personajes recurrentes en su filmografía, sustituye la viveza y la agilidad de palabra y baile, por la quietud y el silencio de Lazara, que levanta solamente la voz para preguntar que es la Revolución y si obtendrá un hogar para ella y su hija.

“Un día le enseñe a Don Luis la película y le gustó mucho, dijo que era el mejor documental de la Revolución Mexicana visto desde la perspectiva o la mirada de una mujer” Silvia Pinal, Esta soy yo, Editorial Porrúa, 2015.
“Un día le enseñe a Don Luis la película y le gustó mucho, dijo que era el mejor documental de la Revolución Mexicana visto desde la perspectiva o la mirada de una mujer” Silvia Pinal, Esta soy yo, Editorial Porrúa, 2015.

La Soldadera forma parte de los títulos que merecen ser redescubiertos para aquellos interesados en la obra cinematográfica de Silvia Pinal y que junto a títulos como la ya mencionada Una cita de amor (Dir. Emilio Fernández, 1956), Los cuervos están de luto (Dir. Francisco del Villar, 1965), Shark! (Dir. Samuel Fuller, 1969), Divinas palabras (Dir. Juan Ibáñez, 1977) y Las mariposas disecadas (Dir. Sergio Véjar, 1978), muestran la versatilidad de una actriz que no tuvo miedo a asumir retos, heredándonos una de las filmografías más interesantes en la historia del cine mexicano.

La Soldadera formo parte del “Homenaje a Silvia Pinal: La Diva eterna del cine mexicano” un ciclo especial conformado por once películas que fueron vistas en la Cineteca Nacional, del 11 al 22 de diciembre de 2024, como parte de los tributos realizados a la actriz con motivo de su fallecimiento el 28 de noviembre de 2024.
La Soldadera formo parte del “Homenaje a Silvia Pinal: La Diva eterna del cine mexicano” un ciclo especial conformado por once películas que fueron vistas en la Cineteca Nacional, del 11 al 22 de diciembre de 2024, como parte de los tributos realizados a la actriz con motivo de su fallecimiento el 28 de noviembre de 2024.

1 comentario


Juan Pablo
Juan Pablo
12 sept 2025

Logras iluminar una parte menos explorada de Pinal: la de la mujer que no se conforma, que apuesta por géneros, riesgos y formatos distintos.


Disfruté tu análisis de La Soldadera, cómo contrastas el personaje de Lazara con las construcciones tradicionales de las soldaderas, mostrando su transformación personal, su valentía y esa comunión entre lo histórico y lo íntimo.


Dejas en claro que su legado nos invita a pensar en la diversidad de voces y en cómo enfrentamos nuestras propias batallas de forma creativa.

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