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Brontis Jodorowsky domina la dualidad de la expresión simiesca y humana bajo la piel de El gorila

 

 

·      El actor protagoniza el monólogo basado en “Informe para una academia” de Franz Kafka, creación propia y de su padre, Alejandro Jodorowsky

 

·      El montaje extiende temporada las últimas dos semanas de mayo

 


 

A la edad de 7 años, Brontis Jodorowsky, actuó en la película El topo, filmada, dirigida y protagonizada por su padre, Alejandro Jodorowsky, en 1970, en México. Ese niño, actualmente con una larga trayectoria artística, regresa a nuestro país para interpretar El gorila, monólogo basado en Informe para una academia, de Franz Kafka.


La acción “benéfica” de capturar a un simio para impedir su exhibición en un zoológico, impulsa al animal, a encontrar la vía para escapar de ese destino, en apariencia menos cruel, a partir de aprender el lenguaje del ser humano. Hecho que le otorga el reconocimiento de autoridades universitarias, que valoran su hazaña, sin indagar a profundidad el proceso, ni los mecanismos de su conciencia, que lo condujeron a ese “logro”.


Foto: Óscar Ramírez
Foto: Óscar Ramírez


El antropoide, se dirige a los “excelentísimos miembros de la academia”, conformados por el público que observa el monólogo de este personaje, a través del que Brontis Jodorowsky, hace gala sobre el escenario de su aprendizaje al lado de Ryszard Cieslak (Polonia 1937-Estados Unidos 1990), director del Laboratorio teatral polaco, Jerzy Grotowski del Instituto Wroclaw, en la década de los 70’ y posteriormente actor de Peter Brook, en El Mahabharata.


Asimismo, Brontis Jodorowsky hace patente, mediante su magnífica expresión corporal, las décadas de trabajo invertidas como integrante del Théâtre du Soleil, dirigido por Ariane Mnouchkine, y su dominio del arte del mimo, que Alejandro Jodorowsky, aprendió con Étienne Decroux y Marcel Marceau, y que posteriormente le enseñó de pequeño a su hijo.


Ataviado con frac, de saco y zapatos negros, pantalón y chaleco en gris, corbata lila, camisa y polainas blancas, el actor ostenta la elegancia de un hombre, con expresión corporal simiesca, que camina con las rodillas flexionadas y oculta el dedo pulgar de ambas manos, mismas que utiliza a ratos para golpear su pecho. Sus brazos, cuelgan con la antigua soltura del mono, que se supone, el personaje ha olvidado, camino hacia una civilización que lo humilla, aunque manifieste tenerle respeto y admiración.


Contrasta con las grandes fotografías en blanco y negro de cinco hombres sabios, entre quienes sobresale Charles Darwin, el color rojo en: silla, podio, caballete, perchero y líquido dentro de una botella, que conforman los elementos de la escenografía.


Foto: Óscar Ramírez
Foto: Óscar Ramírez


En este entorno, Pedro el Rojo, como apodaron al simio, el espectador se entera de los crueles episodios vividos por el personaje, que evolucionó a gritos y fustazos.


El espectáculo de Alejandro y Brontis Jodorwsky, respeta en gran medida el texto del también autor de “Metamorfosis” y  “El Castillo”. No obstante le integra palabras, frases, que destacan la imperiosa necesidad de defender la identidad, lejos del sacrificio que impone la auto adaptación, para ser aceptado en una sociedad  egocentrista y soberbia. Esencialmente, esta versión abre una puerta al ser humano, al tiempo en que critica su pobreza espiritual. 


 Asimismo es importante para los creadores de este espectáculo, dotarlo de humor por momentos y diferenciar con claridad el significado de la palabra “salida”, que conscientemente busca el mono, del concepto de “libertad” que como bien sabe, jamás podrá conseguir.


Con una dicción impecable, Brontis Jodorowsky se comunica nítidamente con el espectador, bromea, lo seduce, lo incita a ser parte del juego, a responder de repente con un ademán, o un saludo, y una vez que lo logra, emite una mirada o una expresión que muestra el regocijo satisfecho y un tanto burlón, de quien logró su cometido. Todo en personaje.


Bajo una peluca con fleco cuadrado, sin pelaje en cuerpo y rostro, el actor muestra un tono blanquecino en torno a boca y ojos, que a ratos se abren desmesurados. Los rasgos simiescos gracias al maquillaje y a la gestualidad del actor, emiten poderosamente la imagen dual del chimpancé-humano.


Foto: Óscar Ramírez
Foto: Óscar Ramírez


El cruel aprendizaje por el que atravesó el mono rumbo a su “ humanización, desde estrechar una mano, hasta el uso de la palabra y la adquisición de distintos hábitos de hombre, más que común, mediocre, como el personaje lo menciona en su informe, le permitió arribar a una sociedad que sesgadamente apreció, desde el antropocentrismo extremo, su progreso.


Brontis Jodorowsky se conduce libre y ligero en el trazo de esta obra que se ha presentado con éxito en 30 países y que le ha otorga el conocimiento y la libertad  para interpretar a Pedro el Rojo, a los marineros en el barco de traslado, y al hombre que le enseñó vicios humanos. Todos los personajes desfilan por el escenario mediante un cambio de voz, de postura, de energía, y desaparecen con un giro, un sonido que el actor produce sorpresivamente para retomar al personaje,  que instalado en sobrevivir, se incrusta paradójicamente en una situación que lo deja en el desaliento.  


La escena en la que el simio es enjaulado, que el actor realiza al encogerse ante el podio, como si éste se transformara en el limitado espacio de su cautiverio, cercado solo por una intensa luz, es memorable. Como lo es parte de la confesión sobre su nueva vida cotidiana, que según lo expresa el simio, le hace insoportable la mirada amaestrada de una hembra de su especie, esa misma forma de observar que refleja una pregunta eterna, que minutos antes, el  actor reprodujo, al retomar pasajes de una vida que se empeñó en olvidar y que sin embargo añora, cierto de que su elección, lo despojó de lo que le daba sostén.

 

Créditos:

Diseño de escenografía y música de Alejandro Jodorowsky; diseño de iluminación de Jean-Michel Bauer y diseño de vestuario de Elisabeth de Sauverzac. Producción de LA STRUCTURE, coproducción en México y asistencia de dirección, de Alexandro Guerrero. 

Aquí el dato:

La temporada se extiende hasta el domingo 30 de mayo, con funciones los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00  horas.

Funciones en el Teatro Orientación, Luisa Josefina Hernández, del Centro Cultural del Bosque, ubicado en reforma y Campo Marte, sin número, Polanco.

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